miércoles, 30 de noviembre de 2011

Venus

A Venus se le conoce con los nombres de "Lucero del alba" o "estrella vespertina", ya que al encontrarse tan cercano al Sol, sólo puede verse al amanecer o al atardecer. Después del Sol y la Luna, es el objeto más brillante del cielo.
¡Ay, Venus, lucero del alba!

Hoy tengo cita con el oráculo de Delfos, también debo comprar incienso celestial y espero la llamada inesperada de un amigo de infancia. Los peces de todos los colores de mi acuario reflejan un mundo en cada escama, un cosmos precioso de colchón sobre el coral, destellos cegadores y visiones floridas. El Sol entra por mi ventana iluminando un reino de anarquía divina, como el Parnaso en días de fiesta. Hasta las sibilas silban mientras mis libros recopilan. Plenitud del día.
En honores a Vesta, trovadores de putas alegran mis oídos. ¿Dónde estás, Mandolino?
Gatas en celo ronronean en mis arterias, hadas gemelas y pixies calientes inflaman mis venas...
Mandolino toma en placer las fortunas del astro Rey sobre mi cama, luz que alumbra toda la buhardilla desde mi ventana. Los goblins han hecho una fogata. Me distraen pétalos de rosas carmesí y halos de brumoso humo rubí, mientras contemplo un pequeño lago donde cinco hadas nereidas se enjabonan lascivamente. Qué torsos y caderas, quién no los quisiera. Hoy que no tengo tiempo, erótico escribe el tintero.

Ya tengo el material del que están hechos los sueños, las miradas de las gentes en el cerebro, cual si albergara las emociones del mundo entero, cada sonrisa, cada cielo, cada sardónica risa de mis compañeros, de cada fémina un trasero, de fresa caramelo...
Mandolino viene al calor de la hoguera de trols, menuda vidilla, un rumano me ha limpiado la buhardilla, nacen y crecen nuevos cactus junto a la torre, ya cobra luz y color el acuario, ya se subliman los tonos del verso libre, corre la tinta como un arroyo desbocado y cada catarata es una chispa neuronal traviesa e imposible. Estrellas fugaces recorren el cielo nocturno cargadas de deseos. Promesas a la luz de la mentirosa luna menguante. Crímenes pasionales bajo el influjo de la poderosa luna llena. Y castigos a luz de luna creciente. Ondas amarillas se disipan hacia la ventana. Del incensario manan filamentos y membranas de tejido abisal, representaciones magistrales de ballets de hadas por doquier, duendecillos por los diez dedos de los pies, remolino de virtudes en las damas, dulce flujo del proceder.

Cielo mortecino, cárdeno, violáceo, y al cenit, un añil tinte de cristal...