Los
canes duermen la siesta a mitad de tarde, cuando no están a la fresca, lindos animales,
alegran grandes escarabajos escarlata montados por goblins desde el bosque
camaleón, bailando en elipses imposibles por toda la habitación. Ciclo de la tarde
fortuito, ensayo de enanos y atletas de circo. Anfiteatro del otro lado del
trato. Por la ventana miro, cual un gato, y el retrato es un cielo limpio y
algodonoso, venoso por los surcos naranja de los pájaros de metal, pompas
musicales emanan ingrávidas desde el colegio, claves de Sol destellantes, cabellos
de sueños de princesas radiantes, corceles flamantes en imágenes hipnagógicas,
criaturas fuera de toda lógica, sacerdotisas vestidas con prisa de seda
turquesa, salamanquesas azul y fresa, coleópteros gigantes de enormes ojos
metalizados y reticulares, trino divino de pajarillos vespertinos, explosiones
de flores, dunas doradas en el arenal, cálida crisálida de una hermosa tarde
primaveral.