jueves, 26 de marzo de 2015

El cuadro

Llueve sobre los inundados suelos del Parnaso, mientras contemplo rebotar las gotas contra el mundo cobrizo de este balneario del Otro lado de la Creación. Estoy relajado y algo aturdido, pues después de mucho tiempo, ayer necesité un rescate de hadas para poder dormir a una hora decente.
Miro el florero y se han mustiado mis hijas naturales; a su derecha, los dos búhos de la suerte, que compré en el mercadillo hippie el otro día, gloriosa descendencia han dado a luz en la forma de bellas lechuzas rosas. Cualquier cosa más allá de la imaginación puede ocurrir aquí: Hoy he despertado con una calavera y una sierpe fumando en el dorso de las manos.
Por clara razón, hoy no puedo realizar mis cinco saludos al inexistente Sol, pero como ya sabéis quienes me conocéis, me encantan los días de lluvia en demasía, así que hoy felicitaré al Dios de la Poesía.
En otro orden de cosas, me estoy decorando de psicodelia la habitación y anoche, gracias a una genia, no me costó demasiado mi segunda eyaculación.
En el plano literario, ahora estoy releyendo a Espronceda y realizando actividades de escuela sobre los románticos. Creo que hoy empezaré un buen cuadro. Albergo esa intuición.  

domingo, 22 de marzo de 2015

Parto de Sol

Amanece el famoso día 15 de Marzo, tantas veces odiado por culpa de mi traumático pasado, ahora ya superado. El cielo está claro y azul, a excepción de un sendero de nubes precioso y anaranjado que lo divide en dos, de los cuales, uno parece que se va tornando amarillento. Justo en el centro de la estampa, unas nubecillas malvas ponen el broche a la maravilla silenciosa de este amanecer que nace prematuro y libre, moldeando el nuevo día que parirá hoy el Hacedor.
Se escuchan diferentes tonos de pajarillos; algunos se dejan ver dibujando estelas de maravilla natural blanca y espontánea, otros, grises,  se escurren entre el follaje de los árboles y trinan rompiendo el silencio dominical.
Dos puntitos negros rasgan la enorme gasa nívea extendida en el cénit ahora en la forma de una nube inmensa, mientras las farolas aún permanecen encendidas; la calma es total, el silencio casi sonoro, en todos lados banderas de la comunidad y el que escribe soñando solo.
En cuestión de segundos se abren dos palmeras en el lejano horizonte y, como en un parto divino, sale el Sol más brillante y cegador que he visto en mi vida, imposible mantener la mirada más de dos segundos en esta neonata estrella de vida y fuego.
Ya es la hora, realizo mis cinco saludos al Dios Sol, esperando y deseando tener un buen día.

sábado, 21 de marzo de 2015

A Rita

Siempre bella y duende, que cuando ríe se  clava en mi mente,
Todo lo es, ella, sin ser consciente, todo lo posee:
Cuerpo de gata, mirada de felina, beldad en cada acto y luz como de niña.
 
Flor asilvestrada del Séptimo Cielo, cuya faz me hace flotar en versos,
Pedacito de Cielo, ángel anhelado vestida en vaqueros.
Nunca dejes de sonreír, protegida, musa y diosa,
que no conozco a otra mujer más hermosa. 

jueves, 19 de marzo de 2015

Niebla

Como cada día, me asomo a la ventana para ver amanecer, realizar mi saludo al Sol y poetizar unas líneas en mi diario, pero hoy el crucero se ha trasladado a otro punto del globo o yo sigo soñando, ya que una densa niebla lo cubre todo, cielo y tierra, sólo el atisbo de algunos árboles y la terraza pueden divisarse desde mi ventana contra suicidas. Es al tiempo fantasmagórico y precioso... Aprovecho para oler el ramillete de flores que jornada tras jornada voy ampliando, cuando entra en mi morada alguien e, inmediatamente, se rompe el hechizo.

viernes, 13 de marzo de 2015

Cambios

Domingo de algodón azul, quietud de cielo, encerrado aquí, el aire de la libertad espero. Semáforos en rojo dentro, verbenas en el exterior, marfil blanco en los cielos y nubes ocultando al Sol.
Son días de cambio -me dice mi mustio florero artesanal (a pesar de que le renuevo el agua a menudo). Días de fiestas y verbenas en este punto del planeta (las archiconocidas Fallas de Valencia).

miércoles, 11 de marzo de 2015

Compromiso


La noche derrite su último añil sobre las farolas aún encendidas. Todo permanece inerme, como sin alma, como sin vida. Desde el Parnaso escribo unas líneas, sin tabaco, ni sueño, de este diario que decido iniciar ya, con el firme propósito de continuarlo cada alba, al despertarme, y el fin de retratar cada amanecer antes del saludo al Sol y del abrazo del Oso bondadoso.

A Ruthmi

            A Ruthmi
 
Es tu sonrisa un vergel violáceo,
Son tus muecas mi respirar,
Tu edad, indebida, los ojos del Mediterráneo,
Tus gafas, indecentes, mi suspirar.
 
La Óptica de tu Iris mi ilusión nocturna,
Y son tus cuidados mil gracias profundas.