miércoles, 8 de febrero de 2012

Hadas

Guiño creciente de gajo de perla, de luna abrazo, astro loco, casi llena, broche de luna, de la noche diadema. Estrella blanca, emisaria del blues de la madrugada.
Luengos nimbos rosa fosforescente rotulan versos en el horizonte tras la siesta, declinan los colores vivos de los edificios en penumbra, ambarinas manchas de algodón sobre mármol de cielo añil. Ya brillan las farolas en la oscuridad de las calles. Y tienden guirnaldas de rosas de las hadas su aureola. Mariposas grana y nenúfares de marfil. Se abre un telón rojo pasión, y dos nereidas retozan a su antojo en el estanque, vuelan peces azules y pajarillos a la par, y en un instante, los goblins me encienden el farol.
¡Danza, llama, danza! que eres el alma de mis andanzas. Elemento libre de la natura y foco de las miradas.
La plata de la noche brilla en el café templado, mientras mi abuela charla con otra gnoma de su edad en el salón. Los peluches vida van recobrando, lentamente, como el pisapapeles de esfera de nieve. Machupichu al fondo, proyectado por una druida, hágase en el juego melodía, y el altavoz desprende cantautores desde el ordenador. La hoguera de tres hadas mi presencia reclama, una rubia de ojos azabache y piel tostada, otra morena, cabello rizado, ojos verdes esmeralda de isla paradisíaca, y la tercera pelirroja y brava, labios carmesí, mientras me pongo el pijama.

domingo, 5 de febrero de 2012

Duermevela lunar

Duermevela lunar, ola de frío polar en las costas de azahar, dando su soplo frío contra cualquier desafío, ambiente invernal, que las musas ya se tienen que tapar, manchas de tinta en la luna, cerca de una semana dura.
Teclas del piano de la noche violeta, puntitos de velos de hadas zafiro, en esbeltos cisnes y sirenas varadas me fijo, refrescantes estímulos, salpicada mi morada de hogueras y calor, salamanquesas verde turquesa se deslizan por un rincón, ingrávidas medusas cárdenas transparentes flotan entre el aroma de una flora de cuento, jazmín, romero… Fauna singular, sin duda, ¡cómo roncan los dragones y las brujas!, pajarillos trasnochadores me desvelan dibujando elipses fosfóricas infinitas, animalitos amarillos de otros mundos despliegan estelas celestes y luego se sientan en la orilla de mi buhardilla como pequeños titíes de color verde oliva.
Duermevela lunar, maravillas del otro lado del espejo, inagotable fuente de incienso, racimos de gemas de mar, fragantes cristales de espuma de playa, infantes duendes de sal, que aún sueñan con la magia.

viernes, 3 de febrero de 2012

Mudanza (días atrás)

Despierto en la habitación de mi abuela, desde la cocina contemplo el amanecer mientras me hago el café, arrecife de algodones rosa extendidos sobre una bóveda de diamante azul claro. Temprana estampa que ilustra el nuevo día, maravilla de poetas, echo un ojo a mi buhardilla, vacía y yerta, curadas las grietas con masilla, sólo falta pintarla color crema.
Instalado en el salón, enciendo la tele, mi abuela duerme, el listo de Mandolino donde más calienta, junto al calefactor, a los pies de mi abuela, yo dejo volar la pluma adonde quiera. Rodeado de cajas y almohadones, ¿ladrará hoy de nuevo Mandolino a los pintores?
Música clásica ambiental, finales de Enero, el reloj me volvió a hipnotizar junto a las dulces baladas de Morfeo. Gracias de rosas rojas al oráculo de Delfos -guiño.
Amarillean de espejos ya las ventanas de los edificios, oro blanco puro, más brillo, alma de sol propagada, puntos de purpurina, bostezo de la mañana.
Mar de sol y océano claro de cielo, luengas palmeras tras el colegio, juego de roles del verso, mediodía pleno.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Noveno arte (días atrás)

Un fragmento del adagio de Albinoni me despierta en el salón, ya clarea el día, pitan los coches, los pájaros trinan. Cualquiera diría que el lustroso péndulo del reloj de la pared me hipnotizó durante una noche entera. Hoy toca pintar la buhardilla, repleto de cajas y sillas está el paraninfo y las ninfas… Una salamandra verdinegra chic me enseña réplicas de Sorolla, de Alacreu, de Matisse…

Los peces andan inquietos dibujando torbellinos entre un musgo oro y diamantino. He recibido un regalo tardío de los reyes magos, noveno arte, cómics editados en su formato original japonés, con sentido de lectura de derecha a izquierda, el que estoy leyendo, la plumilla es una perla.

Incienso oriental y perfume de rosas en el balcón, geranios, una vela de canela, aroma de los cuatro vientos, fragmentos de una rosa holográfica carmín y negro, los infantes en el recreo, soñando cuentos en el patio de juegos, como una amalgama de enanitos de todos los colores portando utensilios fosforescentes de más gama, que invitan a la contemplación visual igual que los pececillos del acuario, correteando de un lado a otro, saltando, conjugando colores nuevos en sus choques, destellos rosa y esmeraldinos, chispas azules sobre flora blanca, cárdenos, amarillos, rojo chillón, el carrito de un niño, verdes gemas, otros, rosa chicle, las mochilas, ambarinos, limonados neón, duendecillos gritando libres en el polícromo patio exterior.
Mandolino protesta porque no conoce al pintor, nubecita mansa que se asusta de su sombra, quién diría cómo ladra, cuando entran en mi alcoba.

lunes, 30 de enero de 2012

Retorno feérico

Llegan en avalancha las criaturas fantásticas a mi nueva buhardilla de bucólica estampa. Ya vuelan los peces dejando una estela verde de polvo, que se transforma en un instante en azul y rojo, luminiscentes como el oro del amanecer. Llegan en tromba con sus largas trompas los insectos gigantes fosforescentes; las salamandras, burlonas, trepan la pared en un contraste de turquesa sobre amarillo crema. Una araña escarlata llena de pelos me roba un cigarro, mientras un ogro se come un gusano; por entre las violetas, dos goblins me encienden el incensario. Los cactos al otro lado, junto a la caricatura de una planta carnívora y varios dragones naranja atigrados, debajo de las proyecciones y el acuario. Flamea su magia el farol. Y a su alrededor vuelan las hadas y los hados. Ya duermen los gnomos y los trasgos. Los infantes élficos, los ancianos…
La flora rezuma color, la fauna excelsas formas, pulsan la lira las diosas, jazmín es el olor. Más musas tornasolando de añil y azul prusia la habitación. Platean destellos de escamas verdeoro bajo el plasma apagado. Me esmero en el decoro y el iluminado. Corolas digitales y pistilos brillantes, buhardilla en flor.
El molinillo de agua y cerezas cerca del cobertizo, donde dócilmente me deslizo, entre las hojas tiernas del arroyo, la melodía de la noche en coro, piano, Chopin… Me fumo un puro cigarro para celebrar que ya tengo el ordenador reparado.

viernes, 27 de enero de 2012

En mitad de la noche

Destella en oro el blanco de los edificios, el cielo es puro mármol azul, gorjeo matutino, lira de Orfeo, fondo marino de celestes veleros, desde mi tragaluz, esplendoroso sol iluminando todos lados, amanece bendecido de brillo el día. Proyección en armonía de los hados. Ricuras de mi buhardilla.

Al alba despierto, inundado de sueños, que a su antojo bailan un momento, orbe onírico de Morfeo, cielo negro, casi mate, no me pierdo en sus detalles, un orfeón de serafines lindos deleitan la vista y el oído, azulinas piedras del acuario, musgo verdoso, un pez negro como la noche con una mancha perla de luna, estirados y amarillos, a rayas, de los violines al ritmo, níveas algas, el bloc de notas y la pluma, ideario plasmado en la bruma… El incensario en penumbra, vagas fragancias de romero, terciopelo negro igual que la noche de azabache, montones de libros y el globo terráqueo, Mandolino durmiendo tiernamente a los pies de mi abuela, centelleos púrpuras, Vivaldi, reflejos plata del cuarzo sobre mi escritorio, elipses de hadas sobre el promontorio, violáceas en luengas estelas, haciendo de magia rosa giratorio nublo de estrellas, desnudas las rojas, sin ropa las otras, destacando la más bella y ardiente, que baila la danza del vientre. Vibrares de alas como sonajeros, oscilares azules claro, vaciando el tintero en el lago, junto al estanque de nenúfares blancos de la impresora, las nereidas retozando a estas horas…
Afuera chispea, y los charcos platean sin saberlo las calles de quimeras, a estas horas, las sibilas silban desde una gran aureola, mis mejores libreras, entre círculos de palomas e hilanderas. Tejedoras de los sueños vestidas de seda, togas de mil colores las hechiceras, encienden del farol la vela, mientras mi café contempla su escena, cisnes esbeltos acicalados de gemas danzan al compás de una música eterna, diamantes radiantes de agua cristalina, destellos fucsia y escarlata, amarillos girasol, cien lunas de plata, mil pétalos en flor.
 

miércoles, 25 de enero de 2012

Nave Fénix


Resucita mi buhardilla de color crema amarilla. Goza el acuario de fabulosa vida submarina. Los peluches de reojo a los pececillos miran. El farol brilla. Las proyecciones azulan la pared lateral con fotografías de hermosas ciudades, rimas estelares. Serie en la televisión junto a un peluche rojo que es un tomate sonriente. Yo diría que falta rellenar la librería, caleidoscopio de adelfas, pleacielo de incienso vidría la buhardilla, burbujas diamantinas y delfines besando al Sol en cada salto, filigrana de la gracia, azul y escarlatas aguas encanto, junto a dos cajas, plenas de libros, libritos y libracos.