viernes, 13 de marzo de 2015

Cambios

Domingo de algodón azul, quietud de cielo, encerrado aquí, el aire de la libertad espero. Semáforos en rojo dentro, verbenas en el exterior, marfil blanco en los cielos y nubes ocultando al Sol.
Son días de cambio -me dice mi mustio florero artesanal (a pesar de que le renuevo el agua a menudo). Días de fiestas y verbenas en este punto del planeta (las archiconocidas Fallas de Valencia).

miércoles, 11 de marzo de 2015

Compromiso


La noche derrite su último añil sobre las farolas aún encendidas. Todo permanece inerme, como sin alma, como sin vida. Desde el Parnaso escribo unas líneas, sin tabaco, ni sueño, de este diario que decido iniciar ya, con el firme propósito de continuarlo cada alba, al despertarme, y el fin de retratar cada amanecer antes del saludo al Sol y del abrazo del Oso bondadoso.

A Ruthmi

            A Ruthmi
 
Es tu sonrisa un vergel violáceo,
Son tus muecas mi respirar,
Tu edad, indebida, los ojos del Mediterráneo,
Tus gafas, indecentes, mi suspirar.
 
La Óptica de tu Iris mi ilusión nocturna,
Y son tus cuidados mil gracias profundas.

domingo, 8 de marzo de 2015

Saludo al Sol

Amanece un día más en el Parnaso de los insectos del otro lado de la Creación. Luengas nubes con estrías marcan un dorado de Divinidad en lontananza y el mar refleja la calma de los tempranos corazones de un nuevo lunes. El Sol, con ganas de renacer, deshilacha mediante irisaciones bellísimas e impensables el gran manto sobre cartulina añil en un turquesa ya diurno recién nacido.
Corro a la terraza y ¡cual es mi sorpresa! No se trata del astro rey, la maravilla lumínica de esta mañana es la preciosa sonrisa de Alana.

viernes, 31 de mayo de 2013

La cajita de música


Trina la tarde de Mayo en coral, con sus grillos de vida sonidos, el verde magno de la natura y el palmeral, bajo un sol prematuro de verano bienvenido, que regala luz y azul marino. En pose delicada descansa Mandolino, como un niño, a través de los haces de luz del ventanal, cierra un ojo y se me antoja un guiño en idioma animal, la primavera es la catedral… Contemplo la cajita de música, a través de sus puertas adamantinas gira y gira eternamente la bailarina, mientras Mandolino rebusca su reflejo angelical en el espejo vertical.

lunes, 27 de mayo de 2013

Égloga


Como sucinto proemio del día, los haces del Sol han agotado todos los surtidores de pétalos de rosas y rocío, irisaciones impensables arrullando a Mandolino, y en el bosque camaleón refulgente y dorado va el río…
El incienso hoy son aros concéntricos de leche mansa junto al helecho, la magia es Mandolino jugando con los hados, liban satinadas mariposas lilas de sus labios, que esmaltan de cielo claro en forma de trío.
El velero de la vida proyecta una verdadera égloga sobre las bucólicas fuentes de la impresora, que desde la cristalera el Sol dora, para que nazcan todas a una sobre alfombra de jazmín mil palomas. Velero, que buscas faro entre neblina y gaviotas, que sabes de la canción de los delfines las notas y sus destellos al salto son trovas… ¡Ay, velero de la vida!, que ves desgracias y alegrías, y surcas sereno hasta tu postrero moridero. ¡Ay, faro!, que a todos guía, deja tus huellas, aunque sea en alborozo de feria y deleite de viveros de sicómoros y de ninfeas, y ya en la noche colorea el jardín, al margen de la luna el salmo vil, de carruseles magníficos de unicornios alados, azules crines, cuernos níveos y morados…

viernes, 17 de mayo de 2013

La gárgola


Despierto con Vivaldi… Corro la cortina y aún es de día, tan tarde, el cielo arde, el astro rey baña por completo la ciudad, que se diría inundada de oro puramente líquido…Estampa brillosa inefable, creada quizá sólo para la contemplación.

La gran bola de fuego refleja sus potentes rayos sobre una gárgola bruñida que vela mis trastos, y ésta me muestra en verso ya la puesta.

Ya se apaga el día y los grillos tararean las elegías, tapa levemente el Sol la cortina, haciendo de él un ente que se disipa… Y el cielo parece agua de diamante que engarzara los jardines del mundo, con sus vastas nubes ribeteadas de vetas de luz cegadora… No creo que haya habido otro momento del día con más potencia de luz que este último suspiro del Sol antes de expirar en la lejanía.
Ahora es un Océano inmenso y enormes ballenas por nubes añil flotan a lo lejos… Entretanto, mi abuela resolviendo sus tareas y yo afanado en el tintero. El bosque camaleón bullendo y el farolillo enciendo, se muestra el mundo a mi alrededor, la liana de ovoides translúcidos cristalinos que cuelga de mi vitrina de libros, la rana de plastilina con el puro en el anaquel más oscuro, las deidades de plata haciendo yoga alrededor de un caleidoscopio escarlata… pero vuelvo a la ventana, para poder contemplar la cotidiana escena de fuegos artificiales que supone encenderse las ventanitas en todos los hogares.