Mi primer amor correspondido, que además me hizo entrar en la dimensión de los hombres, también desarrolló en mí el gusto por las películas de Woody Allen (y sus cuentos con plumas, bastante divertidos). Un tercio de mi primer libro publicado "Al beso del ángel muerto" versa sobre aquella maravillosa nuestra relación.
Existe correspondencia entre Woody Allen y Groucho Marx, que aún no he conseguido y debe de ser muy peculiar. También sé que existen versos eróticos y burlescos, escritos conjuntamente por Bécquer y su querido hermano, sobre los reyes. Tampoco los poseo todavía, esto lo supe hace poco. Cuanto más aprendes, más cuenta te das de lo mucho que te queda por aprender (yo que entre mis reliquias literarias conservo celosamente una edición de Bécquer del año 1885)
¡Ay, el amor! Excelso monumento ante el cual hombres y mujeres ensalzamos el sentido lírico de la vida.
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