viernes, 25 de noviembre de 2011

regalo

El Sol luce y el cielo está claro. No obstante, hace bastante frío. Las sibilas ya no saben dónde guardar tantos libros. La biblioteca se está comiendo la buhardilla. Acabo de recibir correspondencia de Mª Paz, amiga, virtuosa del piano y poetisa, me ha regalado una antología de Juan Ramón Jiménez y poesías. Me enjugo los ojos cual infante, mientras hojeo por encima su dádiva. El océano de la Literatura es infinito como la naturaleza mutante, que se abre en fractales y no parece tener fin.
Platero y yo no sé cuántas veces me lo habré leído. Con Juan Ramón me ocurre lo mismo que con Bécquer o Poe.
La templanza del día cristaliza en corales multicolor, ante los ojos añosos de los árboles del colegio. Claridad franca de juegos y sueños. Tarde prevenida contra el Invierno. Hoy hay comensales y elfas traviesas... seres que vuelan y libros con la ropa puesta.

En la calle, como un torbellino, me he encontrado con un viejo amigo. Hemos quedado para un recital de poesía. Los frascos de mi relicario bullen de entes y criaturas. El incensario desprende su etéreo flujo en volutas... Nuevos espacios y formas, una SuperNova, una nueva tarde... una montaña rusa multicolor que desemboca en una noche precoz.

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