lunes, 23 de enero de 2012

Tarde soleada


Tarde blanca esplendorosa, cual níveo cisne de plumas rosas, cual grácil y bella paloma, oro blanco en los edificios ahora. Me fumo un cigarro mentolado en la habitación de mi hermano. Vuelan las aves en lindas miríadas plateando guiños cobrizos en el firmamento. El trinar de los pájaros es como una musiquilla celestial... Delfines azules danzando sobre olas de cristal. Esferas verdes caracoleando de ópalo en el pisapapeles. Violácea lluvia de gemas de ensueño...
Declina la tarde en maravilloso mármol infinito, diamante puro del día gastado, tararean canciones los hados, mecen las elfas a sus hijos, miro el reloj de cuarzo mientras el cielo se torna cárdeno, serenamente, como una pared recién pintada que se va secando, lentamente, sobresaliendo el azul a ratos, el rosa más a veces...
La antigua alcoba de mi hermano está decorada igual que un barco, hay un tablón con los principales nudos marineros, entre otros detalles, la rosa de los vientos... Es el lugar más silencioso de la casa, y donde mi abuela descansa. Ventanas como viñetas abren sus ojos en los edificios de enfrente. Guiños y muecas de los hogares a la venidera noche. Una película en cada ventanal diferente, estrellas ámbar y azulinas perlas por broche.
El aroma de canela de la vela entona fragancias nuevas, al tiempo que, violeta y negra, la noche se cierra.

domingo, 22 de enero de 2012

Acuario


Píldora lumínica de la mañana henchida de flores de sol, despierto en el sillón del comedor, es domingo, siguen los pintores con la renovación, ya no les ladra Mandolino, porque sabe que su morada van a dejar mejorada. Es lo que cuentan las hadas, de luz turquesa y lila junto al bello acuario. Enciendo incienso de eucalipto mientras voy por un refresco bien fresco. Abre un maravilloso mediodía dorado mi diario. La hipnosis del enorme péndulo del reloj a la noche se ha convertido en algo ordinario. El incensario humea manso, indicando la lira perdida de las sibilas con luengos halos. Con el ordenador estropeado, los videojuegos al carajo, pero casi me entretiene más contemplar a los gráciles pececillos danzando como bellas bayaderas cárdenas entre las azulinas gemas de piedra y el verdeoro claror del musgo, vida submarina amarilla sobre celeste y magenta cartulina, besando burbujas de cristal puro escarlata entre las algas, taciturno el pez araña, buceando veloces de mil colores los demás... Negro azabache de blancas manchas, azules y rojos a rayas, naranjas tiznados de grana, violáceas las aletas y fucsia las escamas, manchas diamantinas y doradas, uno carmesí pequeñín que parece que se ríe entre níveas rocas salpicadas de esmeraldas, excelsa flora, preciosa fauna... Parece, incluso, que cantaran una melodía vaga, y lejana, son las nereidas desde las cajas, templando de las diosas el arpa, suena rock, se rebelan las sibilas, salgo al balcón de semejante orgía.

sábado, 21 de enero de 2012

Réquiem por un pentium


Con el ordenador estropeado por el abuso de tantos hados, escribo al aire libertario desde el salón de al lado, un pequeño portátil que mi amigo Juanluis me ha dejado. Las cajas invaden la estancia, mudanza de hadas, los trasgos ocultan mis trastos, estorbo de tantos. El acuario manso y el cielo azul claro en la tarde. Hemos comido con gusto en situación tan poco agradable. Se abre en vetas diamantinas la marmórea boveda celeste, níveas estelas de metal recorren el cielo, añil en acuarela celestial, amarilleando oro en el horizonte entre las firmes antenas, quedas, como sin alma...
La buhardilla sigue vacía y el paraninfo pleno de ninfas, las hipnosis del péndulo del lustroso reloj de pared son imperiales, como eternas las siestas de mi gnoma abuela. El tierno Mandolino hoy ha dormido conmigo, a mis pies, notaba yo al peluche blanquito, que me daba la vuelta en la cama cada vez.

viernes, 20 de enero de 2012

Zanco Panco

Cae en añil el ocaso mientras vacío el cenicero, vuelan los fantasmas del pasado hacia otros versos, los cactos riego, la pagoda bermellón, diosas del cielo, Golem de la noche y medallón, ensueños y desvelo… Meigas de mermelada me encienden el farol, Mandolino ya está durmiendo, anaranjado el cielo casi rojo, dejo el juego de rol, que me estaba aburriendo un poco, pitonisas con prisas en la televisión, y por el día culebrones, cuales llamaradas de grotescos dragones; aquelarre y fogones, hechiceras y magos vagos, fuegos fatuos y estatuillas de marfil en derredor, el códice de los hados me enciende la chimenea, moscas turquesa de neón sobrevuelan la estancia con gracia, Zanco Panco se menea, elipses de hadas nereidas con collares de esmeraldas, junto a la impresora los gnomos recuerdos atesoran, peces de guirnaldas ondulan en el agua, al lado un sabio tallado en caoba, desgastado y con una pieza rota, arcángeles irisados hacen sonar sus notas...
Tokio de noche, enjambre de luciérnagas, Egipto de día, pirámides del mundo maravilla.

jueves, 19 de enero de 2012

Oráculo

El oráculo de Delfos y las formas de las diosas, guirnaldas de elfos que llegan ahora, presurosos de caramelo con sus coronas, bajo la diadema de mil esplendorosas rosas carmín. Días en que los niños pueden disfrutar los regalos de los Reyes Magos, con mi amigo JuanLuis he charlado, lo poco que las musas me han dejado. Tardes de disfrute y regocijo de los hijos son las luces, adelfas del bien, partida de ajedrez, ovalado desde el acuario me mira un pez, cambiando de color el cristal a su través, los peluches pelean por chuches debajo y, surrealista, me saluda un ciempiés con cien manos, abre pronto el mundo de los hados, mientras vuelo a lomos de un puca, escudriñando todos lados, o quizás no cierra nunca.
Lamparillas ideales para delectación sensitiva junto a la ardilla, un petirrojo, un cuclillo… animales de la vida en mi buhardilla. Arvícolas, tiernos corzos beben del río, fulgor de flora, verdor en brillo, también el farol flamea a esta hora, en que los niños juegan con soldaditos…

domingo, 15 de enero de 2012

Octavo arte

Al cénit, la luna esconde el códice de los sueños, en el tablero cresta de ónice sobre mis bocetos, la videoteca repleta de juegos, octavo arte, que entretiene mis desvelos. Amapolas silvestres de fragante aroma alfombran mis florestas de cuento, Andersen y los hermanos Grimm, como infantes en el recreo, salta un delfín…
Voces negras y héroes de arte octavo, tono sepia en grandes halos, verde el prado y dorado, musiquilla country cerca del lago, el cobertizo del cárabo junto al viejo álamo, cruce de caminos entrelazados, balada enzarzada de retazos que, entre susurros, cantan los hados. Claraboya del mundo, ojo a espera, desata el nudo de nuestra esfera. Cristalera de ámbar puro. Aparador de las almas…
Ondas plateadas, vibraciones de cristal, templadas las liras de las hadas sobre un estanque minimal, la grácil sonrisa de algún bello animal, que armoniza la brisa cálida de mi hogar.
Sin prisa y sin pausa, sigue mi pluma su pauta, como la lechuza y la ardilla, que desmenuzan en juegos las fantasías de mi buhardilla.
Cielo encarnado, como de lluvia, filigrana coral del acuario, farol en flor y Venus como corolario.
Mariposa de amatista y adelfas granate, piedra de cuarzo blanco junto al tintero, manuscritos, proyecciones irisadas circulares, mar yerto en todos los lugares, murciélago proscrito y sereno… Tierras virginales de inmaculadas hadas en vorágine entrando en Enero.
 Cascadas de linfos cristalinos entre ruinas aztecas y helechos, cañas y caras en las piedras, en la espesura de la jungla. El rumor del agua y del musgo, florecillas color rubí, brillantes cuales gemas perfectas y el camposanto verdor de la arboleda. Efusión que silba el torrente entre las antiguas ruinas, maravillas de civilización precolombina.

jueves, 12 de enero de 2012

Chill out

Enciendo incienso de jazmín en mitad de la noche, duermevela lunar, astro de joya broche que va cayendo… El candil prendo en mi velar y la vela canela del salón, amarillenta la luna, se desvanece en su rincón, como una moneda de plata apagada. Muere la madrugada, ya duermen las hadas. Sueñan los elfos con grandiosas hazañas, surgen las polillas y las arañas… Sirven querubines al alba, con las liras templadas, en coro celestial y arpas doradas. Las diosas hacen yoga, de jaspe rojo en su morada.

Aún cuelgan adornos navideños, iluminando las baldosas del suelo mientras paseo, los duendes jugando a sus juegos, diversión, propósitos de año nuevo y, en la evasión, la luna plena contemplo. Aún aderezos en los balcones y las cafeterías, el teatro de las efusiones destellando todavía. Destellante como la luna manchada de tinta gris, blanco astro de marfil, perla aterida de Invierno en los arrecifes de la vida, luna llena, diana de mi mirada, luna elevada, que alumbras la noche cerrada.

Cadencias de acicalados querubines vívidos en el seno del ocaso matutino… Chill out crepuscular. Despiertame Mandolino en mi hogar. La lumbre arde, a encender el farol me dispongo cuando veo un ogro, que llega tarde. Intercambiamos frascos de sagrado aire, como hago con los trasgos, suspiros de princesas, detalles…
Inyección de pluma, aire de las tierras de las musas, tabaco de menta, incienso de eucalipto, el ambiente refresca un álbum de Egipto, y me hundo en las maravillas del mundo.
La pagoda bermellón me cautiva, esencia viva, y escudriño hasta el tono de barniz, miniatura linda, madera gama de rojo tapiz...