En cuanto atrape al boggart que habita mi buhardilla y me cambia las cosas de sitio, lo meteré en el frasco de los trasgos, para que se lo hagan pasar mal hasta que adivine el nombre de Rumpelstiltskin. ¡Habrase visto cosa igual! Si me quita los libros cuando voy por la mitad. ¡Vaya lío, qué dificultad! Pronto lo tengo que cazar.
Aumenta el matiz del color de las cosas. Amaneciendo está... La televisión escupe política y tecnocracia. Bajo la ventana tengo un cuadro a mitad de hacer. Me quedo contemplando el nuevo amanecer: Una capa de nubes azul celeste cubre todo hasta el horizonte turquesa acabado casi en blanco. Un techo de algodón, que diríamos, alfombra el Reino de los dioses. Y el Sol no existe, es día de lluvia. Me encanta. El boggart está más activo que de costumbre. Cree que voy a caer antes en las flores del mal que en las flores del bien.
El gusano cíclico de la vida y su ambigüedad... Sigue blanco y puro el horizonte. "No empujes el río, fluye con él" dice una frase de la Gestalt.
El cabronazo del boggart me deja propaganda política, porque sabe que yo no voto. Gobierne quien gobierne, ¿ me van a quitar al boggart de la buhardilla?
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